Semana de viaje

De lunes a viernes estuve por trabajo entre Suiza (la oficina) y Francia (el hotel).

Vuelvo con 77.2 kilos, algo engordé pero muy poco considerando lo mal que me fue esta semana.

Ya sabía yo que con una sola pieza de equipaje a bordo la balanza no me entraba. Pero no contaba con que me olvidaría el teléfono cargando en la cocina, me di cuenta ya llegando al aeropuerto y no había tiempo para volver a buscarlo. Me dio bronca porque tenía el roaming pagado pero se dio así, volvimos tarde de Paris, dormi sólo un par de horas de domingo a lunes e iba pensandando en no olvidarme lo esencial (PC, movil del trabajo, tarjeta de crédito, pasaporte, ¡ropa interior!) y el teléfono se me pasó. Sólo me quedó tragarme la bronca y decirme todo el tiempo que “lo hecho, hecho está”, y (frase de mi mamá) “a otra cosa, mariposa”.

Normalmente me gusta ir de viaje por trabajo porque puedo disfrutar de estar sola, salir a caminar, leer, cenar en paz… creo que todas las madres anhelan de vez en cuando este tipo de excusas válidas para estar un poco solas. Pero esta vez estaba el jefe que vino de USA, y tuve que ir a desayunar y cenar cada día con él. Es un señor muy amable y conversamos mucho de la vida y los viajes, pero sentí que desde que me despertaba hasta que me iba a dormir estaba trabajando.

Pero lo peor fue que, sin haber tenido tiempo para hacer ejercicio el lunes, excepto una caminata después de cenar con este señor, el martes me desperté a las 6 y me fui a correr, pero después de ducharme no me alcanzó el tiempo para secarme el cabello con el patético secador del hotel, y salí con el pelo mojado. El miércoles amanecí con dolor de garganta, nariz congestionada, y afiebrada. Me engripé como una boluda y pasé el resto de la semana sintiéndome terrible, y casi ni hice ejercicio, algo que junto con el malestar por la gripe me hizo sentir de muy mal humor, sumado al estrés de tener reunión tras reunión cada día y caer en la cama cada noche agotada.

De comer ni hablemos, todo el tiempo en restaurantes, con menú de primero, segundo y postre, normalmente habría alternado con algunas cenas ensaladita del super y sandwichito en el hotel, pero esta vez no pude hacerlo por tener que cenar con el jefe.

Lo mejor de la semana fue que el miércoles convencí al señor para que fuéramos a cenar a mi restaurante preferido, que no tiene estrella de Michelin pero bien podría recibirla en cualquier momento porque es de muy buen nivel. Las fotos, sacadas por él que sí tenía teléfono, fueron del menú, y le faltó sacar a los bocaditos que nos trajeron como mise en bouche. Todo excelente, y lo que más me gusta de este tipo de restaurantes es como usan tanta verdura y frutas en las recetas, y que las porciones son pequeñas, sanas y deliciosas. Pero plato tras platos me fui bastante llena. Esta vez contenta porque sólo comí un pancito, y ni lo terminé (la última vez que estuve en este restaurante creo que comí cuatro pancitos).

adelgazar

Se me hizo dificilísimo controlarme sin las apps, tomé mucha menos agua que lo habitual, casi ni hice ejercicio, y comí mucho.

Para volver a adelgazar he decidido comenzar otras 4 semana de desafío, ¡empezando mañana Domingo como nuevo día 1!

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2 thoughts on “Semana de viaje

  1. muy bien el enfoque a nuevo desafio. y esta semana es una semana de evaluacion, que salis victoriosa por que volves a plantearte el rearranque a tu meta! Vamos Caro!

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