Semana 1b – Día 2

77.6 kg

De a poquito estoy volviendo a donde había dejado, de ayer a hoy bajé 300 gramos.

Hoy tuve un día “más o menos”:

– Lo bueno fue que caminé un montón, los 3km usuales de ir y volver entre el tranvía y la oficina, más 3km por el centro después de comer rapidito en el escritorio porque hacía un día precioso y aunque tenía 1000 emails para responder decidí salir igual, y los 4km al fin del día al trotecito en el parque. Total 10.29 km y 728 kcal quemadas.

– Lo no tan bueno fue el sanguchito que había quedado de una reunión, lo vi tan solito en la cocina y me tentó. Normalmente no me tientan las cosas ricas que hay en mi trabajo, y eso que hay un armario lleno de chocolates, galletitas, wafles y m&m´s. Pero creo que hoy hubo algo que me disparó…

La lección aprendida es que hay que estar atenta a las emociones. Algo pasó inmediatamente antes de tentarme con el sanguchito: el Dutch llamó a las 15:30 para que por teléfono convenciera al Pitufo de ir a casa. El quería ir a casa en monopatín, y no entendía que el patín estaba en casa, tenía que ir en bici a casa primero y ahí encontraría su monopatín… tiene 3 años y es muy cabeza dura. Y después de insistir 100 veces que queria ir a casa en monopatín y no en bicicletita, empezó con la cantinela usual de “yo quiero a mamá en casa, yo quiero que mamá me busque en la escuela”. Fue una charla de media hora muy intensa que me agotó, me dejó frustrada y emocionalmente a cero.

Yo creo que tenemos un “medidor emocional” que cuando nos sentimos felices y plenas está al 100, y cuando nos sentimos aburridas, enojadas, frustradas, va bajando. No me parece que haya sido casual que me tentara el sanguchito después del bajón de la llamada del peque.

El desafío más grande es hacer cosas para una misma, porque cuando el medidor llega a cero ya no tenemos paciencia ni ganas de nada, sin contar que estamos vulnerables a atracarnos con comida. Los pequeños gustitos personales son los que nos cargan de energía positiva y no es egoísta cuidarnos, es lo mejor que podemos hacer por los demás.

Cuando finalmente se durmió mi hijito (después de 1 hora y media de cuentos, canciones, amenazas, mimos, llantos, brazos, sofá, cama, otro cuento…) esos 4km de trotecito en el parque, escuchando música, fueron el único momento del día que tomé para mí.

Lo tuve que saborear a pleno, y ahora me voy a dormir, espero que mañana sea mejor.

adelgazar

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